Me llamo, Livia, soy una mujer bella y sensual, de tez blanca, con ojos verdaderamente hermosos; además, tengo unas piernas torneadas.
Desde pequeña sufrí malos tratos por parte de mi padre, regaños y golpes, eso me hacía sentir desorientada y muy desubicada, deseosa de desafanarme del hogar paterno. Todo lo toleraba, pues soñaba con la llegada de un hombre y me salvaría, llevándome con él.
Desde pequeña, tuve muchos enamorados. Un día cualquiera, por la tarde, los rayos del sol alumbraron una silueta de un hombre alto y fornido. Al escuchar su voz, me generó sentimientos inimaginables. Conocí a Enrique, siendo muy joven me casé con él, esperando con anhelo tener la vida que había soñado junto a mi príncipe azul, en ese momento supe que era la persona que tanto esperaba
Enamorada de él, decidí ser la mejor mujer, la mejor madre y la esposa ideal, sin embargo, la vida no fue como la soñé. Me lleve una terrible decepción, él era un hombre que aún acataba las reglas de sus padres y su vida giraba alrededor de su familia y no de la nuestra, tristemente sus hijos y yo, pasamos a segundo plano. Con el alma decaída seguí luchando, me esforzaba por sacar adelante mi matrimonio, yo era incapaz de poner un alto
A pesar de que fui educada a regaños y golpes, antes de casarme solía ser alegre, me gustaban las fiestas, cantar, disfrutar la vida, ya casada
aunque estuviera triste, iba a donde me llevara mi esposo y mostraba siempre buena cara, pero por desgracia mi alegría se fue acabando poco a poco. Mi rostro era opaco, no tenía luz ni ganas de vivir, me preguntaba ¿por qué? Enrique siempre me decía “te ves gorda, te ves fea”, y me lo creía, me sentía fea, gorda, absurda y lo peor sentía que no valía nada, por eso callaba y cuando me enteraba que él me era infiel, no le decía ni una palabra, no quería perderlo, pensaba que él era el único que me querría, a su manera, pero me quería, y me desolaba pensar, haría yo sola.
Tuve tres hijos, un motivo más para no dejarlo, y seguir luchando, pasaban los años y vivía para mi familia, siempre estaba pendiente de atenderlos en todo, e inclusive también para mis suegros. No me agradecían nunca lo que hacía por ellos. Los llevaba al médico. Les daba sus medicinas, hacia la comida, dejaba y recogía a mis hijos en la escuela, llevaba y recogía a mi esposo en su trabajo, vendía ropa para tener un poco de dinero, y eso eran todos mis días, una total y desolada monotonía.
Un día en compañía de mi suegra, asolada recogí a mis hijos en la escuela y cuando íbamos de camino a recoger a mi esposo al trabajo, dos de ellos iban peleando. Mi suegra les gritaba, que dejaran de pelear, también empezó a decirme que era una tonta por tener unos hijos tan groseros, se le iba la boca con palabras altisonantes, me hizo enervar. Cuando entró mi esposo al auto su rostro iba con rictus de molestia, perturbado por el calor. Lo vi esperando un beso, que nunca me dio. Seguí conduciendo, pero cuando vi que le gritaba a los niños y ver que a su madre si volteo a darle un beso, paré el auto, incline mi cabeza
hacia abajo, respire, y levanté el rostro. Cuando vieron que paré, guardaron silencio y vi a mi familia por primera vez ponerme atención, les dije con voz alta: “ya basta”, esas dos pequeñas palabras hicieron sonar tan fuerte que algunas personas en la calle voltearon a verme, y continúe diciendo “ya basta, a partir de mañana no cuenten conmigo, tengo un dinero ahorrado, y me pondré a estudiar, mis hijos tendrán transporte escolar, tú, Enrique no sé cómo te vayas a ir a tu trabajo, tus papas van a recibir a los niños, pero yo ya no puedo más”. A partir de ese momento, cambio totalmente mi vida.
Pasaron cuatro años, termine mi carrera, me gradúe por promedio, era tanta mi sed de salir adelante, que me gradúe con honores. Enrique, al darse cuenta, de que no me dejaba vencer, y que cambie de ser una mujer sumisa a ser una mujer guerrera, ahora él me respeta, me admira y comprende; además, me ama, sé que mi vida se transformó, el día que decidí cambiar.
*Dra. Patricia Yolanda Villalba Pérez es una destacada abogada con una sólida formación académica, contando con una Maestría en Derecho General y un Doctorado en Derecho Penal. Sin embargo, es en su faceta como escritora y poeta donde ha logrado gran reconocimiento. Ha escrito varios libros, entre los que destacan "Que no te duela ser mujer", "Dulce-amargo", "Soñar con el corazón", "Bendita tentación", "La vida en cuento y poesía", "Grito letal", "Gildardo", "También de dolor se escribe" y "Así es la vida". Además de su obra literaria, ha compuesto la canción "Gracias". Villalba Pérez también ha sido coautora de numerosas antologías, tales como "Letras para Chiapas", "Al otro lado del sendero", "Regalo de Navidad", "Mil almas, mil obras" (publicada en Chile), "Mujeres ejemplares" (publicada en Perú), "Chiapa, es su nombre", "Textiles del alma", "Poesía encadenada", "Ocuilapa barro y madera", "Dibujamos las estrellas" (primera antología Internacional de la Institución América Madre filial Tuxtla), "Volverá la luz" (primera antología poética de la APECH), "Con tintes de amor y de nostalgia" (segunda antología Internacional de la Institución América Madre filial Tuxtla) y "Plegarias por la paz" (tercera antología Internacional de la Institución América Madre filial Tuxtla). Además de su producción literaria, la Dra. Villalba Pérez ha sido una activa integrante de diversas instituciones culturales y colectivos internacionales, tales como la Asociación de Poetas y Escritores Chiapanecos A.C., la Institución Cultural Internacional América Madre, filial Tuxtla Gutiérrez, el Colectivo Cultural “Décima Musa”, el Movimiento Ciudadano por la Cultura, el Colectivo Cultural Internacional Casa Eyam (con sede en Dublín, Irlanda), el Colectivo Cultural Internacional Mosaicos y Letras (con sede en Argentina), el Colectivo Cultural Internacional Grandes Poetas Iberoamericanos GPI, la Unión Hispanomundial de Escritores con sede en Taxco de Alarcón, Guerrero, y la Voz de Tus Escritos de Tucumán, Argentina. Con su vasta obra literaria y su incansable labor cultural, la Dra. Patricia Yolanda Villalba Pérez se ha consolidado como una figura clave en el ámbito literario, siendo un pilar fundamental de la literatura en Chiapas y a nivel internacional.
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