El azar y el caos
Hay un instante en que el albedrío
se embriaga de promesas,
anhelos de libertad
del humano animal
que no se sabe presa.
Hay un aferrarse al dogma
en pos de trascendencia.
Creer que elegimos,
en la endeble búsqueda,
en la sumisa espera.
Hay un espíritu que se quebranta.
Sendero cuesta arriba,
sendero-encrucijada.
La lucidez es una gota
en el mar de lo incierto.
Terrible resignación:
son el azar y el caos
quienes arrojan los dados.
Refugio
En la mano que enjuga el mar de lágrimas,
esa misma que se ofrece
y sostiene con firmeza
para atravesar el más endeble puente,
el de la incertidumbre humana,
en los brazos que sujetan al cuerpo doliente,
esos, del abrazo contenedor,
del abrazo que abraza con el calor de las brasas,
en la mansedumbre de una mirada,
-mirada que no pregunta,
porque, avezada en observar,
tiene las respuestas dadas-
en la palabra que alienta,
lealtad y pasión
por la defensa acérrima de una justa causa.
Ahí, solo ahí, se construye el bunker,
el refugio antibalas,
la madriguera cálida
y no hay kriptonita tan fuerte
que no deje amanecer a la esperanza.
Apariencia
Es aparente la debilidad de la hoja
y tan grande es su poder
que tiene la potestad de atrapar la luz
y escribir las páginas de la vida.
Del verde en todas sus gamas,
de las formas más exquisitas,
es la bella de mil matices
que regala la existencia misma.
Un sol endiosado encandila,
gigante mal venerado,
cuya luz sería fuego
sin la hoja y su prodigio.
*Norma Minniti. Argentina, Bibliotecaria profesional. Escribe poesía y narrativa para niños y adultos. Integra más de 70 antologías nacionales e internacionales de entidades públicas, Universidades, Centros Culturales. Ha obtenido premios y menciones por sus trabajos.
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