martes, 3 de marzo de 2026
"Despertar" obras de Katia Benko
lunes, 2 de marzo de 2026
"Dentellada" poemas de Alexandra Marzan
conjurador de palabras.
Come mi carne.
Muerdo sus labios.
Crujen los huesos,
escurren gemidos.
Hay quien quiere conocerte
a fondo, meterse bajo tu piel.
Comerte entera, devorarte con ansias.
Pero ¿Qué hay en el fondo?
El fondo es un abismo, que se abre,
las fauces de una bestia.
Si llegas y te empeñas
quizá te asomes,
y tengas una dentellada
sobre lo que me habita.
Quizá te indigestes,
quiero que te indigestes
para que me bajes
Si, bájame!
de ese pedestal estúpido.
No soy pura, no soy decente.
Soy carne, soy deseo.
Soy rabia contenida,
ternura infame a veces,
sonrisa triste en otras,
mirada flagrante.
No soy un ideal,
no me encasilles,
no me comprimas,
hasta romperme los huesos,
en tu cajita de cristal.
Corro libre
como un animal salvaje.
Mi alma entendió
la unidad de la que soy parte.
Soy yo, pero soy ellas,
o quizá también soy tu,
en otra línea de tiempo,
de un futuro cercano
o uno olvidado.
Correré desnuda,
hasta la límpida noche
que reciba el beso final.
El de la niña santa,
la niña bonita,
que paciente espera
nuestro encuentro.
Seré eco en el viento,
resonando en libertad,
más allá del umbral.
Ritual de fuego
Una noche con Selene menguando,
en el día de Mercurio y las letras:
Dos leones se cruzan por capricornio,
un ápice de delirio marca el tránsito del deseo,
al templo de Hedoné emprenden un viaje.
Dos mundos convergen,
pero no colisionan,
suavemente se deslizan,
uno en el otro,
como capas de limo.
Capas del deseo resbalan,
plegarias sin voz,
en carne humedecida ,
celebran el rito de tocarse,
entre penumbra.
Dos pieles se funden,
bajo la misma fiebre,
por llamas consumidas,
dominación sin atadura.
¿La has degustado?
A él le dedico mis poemas
carnívoros y lascivos.
—Él llegó— para encarnar el deseo.
Sus ojos, lagos de jaspe,
pupilas filosas, rasgan el abismo,
surcos de sombras
en sus contornos camino,
mis pies sangran,
liturgia obscena,
es una ofrenda ominosa.
Con fuego sincero arde,
Llamas voraces queman,
transmuta la carne,
sacia una sed escarlata
no es redención, solo éxtasis.
El es un alquimista,
Rompemos el velo.
L’etoile noir
Mi estrella negra,
que destilas tu sangre,
bañas mis noches
en carmín.
Abriste un portal,
desde tu sombra,
por el que se escurre
un hechizo antiguo
que me deshace.
Palidezco,
y mi voz se quiebra
con tu nombre
que me consume.
sábado, 28 de febrero de 2026
Convocatoria Revista Innombrable: Mujeres creadoras
La Revista Innombrable invita a participar en su Convocatoria Mujeres Creadoras, abierta durante el mes de marzo, un espacio dedicado a reconocer, destacar y publicar textos y obras de mujeres de diversas partes del mundo.
Pueden participar escritoras y artistas, sin límite de edad, nacionalidad, procedencia o lugar de residencia.
Categorías y Requisitos:
1. Literatura (Poesía, Cuento, Ensayo)
Presentar entre 1 y 3 textos que no excedan las tres cuartillas.
Reseña y fotografía de la autora.
Formato: Word.
2. Artes Visuales (Fotografía, Pintura, Ilustración)
Enviar de 6 a 8 obras, formato libre.
Nombre de la obra
Técnica
Medidas
Año de creación
Reseña y fotografía de la autora
Las imágenes deben ser originales, sin marcas de agua y en tamaño original.
3. Videopoemas
Los videos deben enviarse a través de WeTransfer, con reseña y fotografía de la autora.
Al enviar tus materiales, aceptas que la Revista Innombrable pueda publicarlos y difundirlos según lo considere necesario.
Envía tu propuesta al correo: lo-innombrable@hotmail.com
miércoles, 25 de febrero de 2026
"Paisajes conmovidos" poema de Carlos Valencia
I
Hay que huir del estruendo, porque podemos quedarnos
y al final del día no encontrar a nadie más que los pedazos.
Hay que salir del paisaje conmovido y sus aguas
porque nadie escuchará el grito de los árboles.
Hay que dejar reposar el olor de la sangre
si queremos dormir sin el hedor a miedo y la piel desvanecida.
Extirpar el colmillo salvaje, el espíritu caníbal.
Los gusanos se comen hasta el gesto del rostro imaginario
devoran los músculos que aún desean andar.
En un lugar invisible me festejan el cumpleaños
y recuerdo la tierra distante, las tardes de sol volando cometa.
Evoco el polen de los días que se arrastra con el viento,
cuando ayudaba a mamá a vender los helados al borde de la carretera
aguantando el calor que diluía las pocas monedas recogidas.
Antes de ser un nómada, era un árbol para el descanso de los pájaros.
Antes de ser un migrante, era una casa con paredes de tabla y ventanas con paisajes,
tenía una cama para la siesta con mis hermanos.
Yo no elegí ser una especie trashumante,
ni las carreteras infinitas,
ni el equipaje lleno de abismos,
ni las nubes errantes que nunca vuelven.
Me celebran el cumpleaños antes de que siga mi camino
para extraviarme en la estepa del cansancio y el olvido
o en la esquina de un semáforo limpiando el polvo de los parabrisas,
el polvo en la mirada y la desazón de los conductores.
Quizá mañana aparezca en la morgue de un pueblo cercano.
La costumbre de tomar café a las tres de la tarde,
extrañar tus ojos ausentes.
Observar los sedimentos en el fondo de la taza, el comedor infinito,
la vida estacionada en una silla vacía.
El café con leche, servido y frío, revela los letargos de lo inexistente,
la casa es ahora un altar para el canto de las moscas
los hábitos son innecesarios para las sombras.
martes, 24 de febrero de 2026
"Infidelidad tercera" poemas de Gato en Sable
por el surco de su espalda.
Como la cera caliente
recorren mis ojos
aquellas curvas
talladas en bajo relieve.
con un corazón de acero.
tan fácilmente,
pero tú, frágil,
bailas sin piel alguna.
diciéndome “te estoy usando”
y mis dientes quieren
destrozarte la carne.
Y yo: tu esclavo.
para tu placer retorcido.
igualar tus respiraciones,
entrar en tu sueño.
tan lejos y tan cerca
de tu calor y tu hielo.
del ansia incontenible,
aún sumiso,
postrado a los pies
de tu caprichosa voluntad de niña.
atrapado;
como una masa,
con púas y dientes,
retorciéndose de ganas.
por las más bellas y crueles
de las torturas:
tus dudas.
que entre lo que parece seda o monzón discurren,
cómo encontrar la perfecta armonía
que azota lasciva la rama
y su gemido en sombra a la pared se proyecta.
ni aparece en el sofá tu figura,
y no logro encontrar las palabras
que no describan, sino que sientan,
lo que los labios de mi mente susurran.
la de ser foto en palabras,
al menos, en las mías,
que me grito un sentimiento
y describo versos perdidos,
y describo soles
y anhelos vacíos.
PRETÉRITO PERFECTO PERO PERDIDO
¿En qué tiempo debo conjugarte?
en el ¿que hubiésemos sido?
o ¿en el pretérito perfecto pero perdido?
y te recuerdo en la bebida y el humo del cigarrillo,
me abrazan tus cabellos, como abraza un conocido,
pero son todos diurnos sueños, poesías que luego escribo.
¿En qué tiempo debo conjugarte?
en el ¿que hubiésemos sido?
o ¿en el pretérito perfecto pero perdido?
Melancolía: aquello todo cuanto recito,
ambiguo: algo que no fue, pero fue percibido.
“¿Dónde está el veneno en su pecho escondido?”
habla mi dolor como en un alarido
y yo no sé qué decirle que tenga algún sentido
porque no sé si conjugarte en el ¿qué hubiésemos sido?
o ¿en el pretérito perfecto pero perdido?
Ver una entrada al azar

.jpg)






.png)
.jpg)
