En palabras “Borgianas”
en las letras de “rosa” esta la rosa
Y todo el Nilo en la palabra “Nilo”,
entonces cuando digo amor
¿Están las letras de tu nombre?
Y si lo digo con dulzura,
¿Está el elixir de tu beso?
Si lo grito ¿está la fuerza de tu abrazo?
Si digo amor como susurro
está tu sonrisa y tu mano
derramando poemas en aquel café…
En la palabra amor se oculta la frase de cinco letras
que contiene nuestra historia,
tus ojos, tu aroma,
amor, amor, amor,
si una sola vez las letras de la palabra amor
abarcan todo lo que he dicho, ¿cuánto de ti
y de mí se esconde al decir mil veces amor?
cuando la muerte ronda los techos
y la esperanza es un muro
agrietado por la guerra?
Las madres improvisan canciones
con sirenas y alarmas de fondo,
mecen cunas invisibles
en refugios de concreto
donde el silencio se ha marchado.
"Arrurú, mi niño, duérmete ya,
arrurú que el alba,
la muerte no traerá",
mienten las madres,
cantan las madres con ternura infinita
escribiendo con lágrimas,
cartas que nunca llegarán a un dios.
Los chiquillos soñarán con parques sin agujeros,
con escuelas que no son escombros,
con abrazos que no son promesas de papel.
"Arrurú, mi niño, duérmete ya,
arrurú que el alba,
la muerte no traerá"
el agua bendita del cielo
se ha tornado rojo carmesí
que baña de tragedia las calles.
Los niños aprenden temprano
que el trueno tiene nombres propios
y que las estrellas se desploman sobre sus casas
enfurecidas de hierro y pólvora.
Las madres narran cuentos
que abrazan el aire vacío,
sus brazos cunas fantasmas,
sus voces vidrios esparcidos en el suelo
de una casa que ya no existe.
El mar Mediterráneo se vuelve sordo
a tanto grito ahogado,
sus olas empujan juguetes rotos
y sueños que nunca crecerán.
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