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jueves, 23 de julio de 2026

"Arbor Vitae (Árbol de la Vida)" obras de Valentina Rojas Pérez

Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026




*Valentina Rojas (Envigado, Antioquia, 1998) es poeta, editora, docente, tallerista y promotora cultural. Es colaboradora en diversos medios digitales literarios del país, participante en el Colectivo Artístico y Cultural de la Revista Innombrable, miembro del comité organizador del Encuentro de Poetas de México en Diálogo con Poetas del Mundo, Cuernavaca Poesía. Es autora del libro bilingüe La desnudez de la sombra / The Shadow's Nakedness (2023), Formas de la luz (2024). Sus textos pueden ser encontrados en las antologías como: Mujeres poetas. La Jaula se ha vuelto pájaro, Medellín, 2019; 100 mujeres poetas Bogotá, 2019; El vuelo más largo, Perú, 2020: Cosechando Sueños y Memorias, Bogotá, 2021, Morir es un País que Amabas, Bogotá 2023; así mismo revistas y sitios web. Ha participado en diversos simposios, encuentros y festivales a nivel local, nacional e internacional. Fue pre-jurado del Premio Nacional de Libro de Cuentos R.H. Moreno Duran Sub-35 y del Primer Premio Nacional de libro de cuento Infantil Yolanda Reyes y Jurado del Concurso “Literatura Pa’ chuparse las Letras” de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Sus poemas han sido intervenidos en formatos audiovisuales, artísticos y de collage, además de ser traducidos al inglés, italiano, árabe y portugués.

"No me llames poeta" poemas de Manuela Ramírez Bedoya


No me llames poeta:
no he muerto lo suficiente,
no se ha desgarrado mi piel
en las manecillas del tiempo.
 
No me llames poeta:
mis manos no se han clavado
en la oscuridad del trapecio.
 
No me llames poeta:
no me he hecho notar,
no he llorado lo suficiente
para que alguien se apiade
de mi pobre alma.
 
No me llames poeta:
yo nací muerta y la muerte
no viene a buscarme.
 
Soy yo la oscuridad:
la oscuridad no viene a mí.
 
 
Semana Santa
 
Máscaras de plástico, cubren las calles.
Seres de tiniebla mastican el credo, lo consumen y lo olvidan.
 
Santos arlequines cargan el santo que baila a la intemperie sobre sus hombros.
Doblega sus rodillas el ocaso, seres de espanto, destrozan el verano.
 
Aureolas de sangre se posan en la cabeza de quien santifica su nombre.
Comparten el pan los muertos de hambre y luego ven al mundo volverse esqueleto
Y como dijo Jesús en su lecho de muerte
 
”perdónalos porque no saben lo que hacen”
 
 ***
 
Estaba sentada en la banca rota.
 
Vi pasar al Niño cabizbajo…
Solo
 
Vi al anciano agrandar su mirada que se lleva el céfiro, su espalda moribunda
al tiempo
 
Vi a mi madre desplegar su pena para recostarme.
 
Vi al sol volverse niebla y a la luna calentar la noche.
 
Vi el espejo y no quise ser ni niño, ni anciano, ni madre, ni noche.
 
 
 
*Manuela Ramírez Bedoya es poeta y gestora cultural del municipio de Jericó, Antioquia. Tiene 25 años y actualmente cursa el último semestre del programa de Trabajo Social. Su labor se ha enfocado en la promoción de la literatura y el patrimonio cultural de la región. Es co-creadora del Encuentro Patrimonial entre los departamentos de Caldas y Antioquia, iniciativa que en 2026 celebra su quinta versión. En el ámbito literario, fundó el Colectivo Ake-narre, un colectivo de jóvenes poetas del municipio de Jericó, con el que ha realizado presentaciones en diferentes ciudades del país, consolidándose como una de las propuestas juveniles más destacadas de la región. Asimismo, es creadora del Festival Nacional de Poesía del municipio de Jericó, un espacio que ha reunido a destacados artistas de trayectoria nacional y local. Ha participado en importantes encuentros literarios, entre ellos el Festival Internacional Nadaísta, Poetas al Viento, León de Greiff en Venecia, así como en diversos festivales y recitales realizados en distintas regiones de Colombia. Sus escritos han sido publicados en varias revistas literarias. Su trabajo integra la poesía, la gestión cultural y el compromiso social, con el propósito de fortalecer la memoria, el patrimonio cultural y la voz de las nuevas generaciones del Suroeste antioqueño.

viernes, 17 de julio de 2026

"Como si nada" relato de Rocío Lagos

 

La adolescencia: una etapa complicada, divertida, quejosa, revolucionaria, y más aún si todo lo que acontece no tiene con quién ser compartido. Los momentos de silencio, los miedos, los sinsentidos. Los cambios físicos y las hormonas sí que avisaban que estabas creciendo.

No podía compartir mis sentimientos, ni mis emociones, ni mis miedos, mis inseguridades, mis problemas que —supongo— se reducían a inconvenientes escolares o conflictos entre mis hermanos. No podía contar con nadie para expresar mis penas. Pero lo que sí podía compartir era mi amor por Chayanne.

Cuán enamorada estaba de ese pseudohombre. Sí, el amor era heterosexual y hegemónico. Todos mis sueños, mis fantasías y mis más profundos deseos iniciaban y terminaban en él. Cuántas noches pensé en encontrarlo, analizando cada una de las posibilidades que, por supuesto, se desvanecían en el momento exacto en que lograba al fin conocerlo.

Compartía ese fanatismo y amor desenfrenado con mi mejor amiga. Compartíamos el frenesí y la pasión de dos niñas erotizadas por un señor mayor, simpático y seductor, que ocupaba el cien por ciento de nuestros días.

Mi fanatismo era tan grande que, para esa época, el novio de mi madre quiso ganarse un lugar en mi corazón y fue al negocio de Orellano, el único bazar del pueblo que tenía cualquier objeto o artefacto que no se podía encontrar en comercios de rubros más definidos. Ingresó con la seguridad que lo caracterizaba y pidió un póster del cantante “Chaquichan”. Automáticamente, el vendedor le entregó en sus manos el objeto más preciado de toda mi adolescencia: un auténtico y risueño póster de Chayanne.

Ni bien lo recibí, lo colgué en la pared de mi habitación. Todas las noches, antes de dormir, con delicadeza me pintaba los labios de rojo y le daba un beso en la mejilla, reservando la boca para nuestro encuentro.

Con mi mejor amiga nos juntábamos por las tardes en mi casa. El ritual era escuchar el casete dos veces, previo rebobinado con una lapicera.

Con ella compartíamos todo, todo, todo…

menos a mi seguidor.

A los doce años ya tenía uno. Me perseguía todos los días a la salida de la escuela. No me tocaba: solo me perseguía, me miraba, me acechaba, me impedía el paso. Digo que “no me hacía nada” porque me llevó mucho tiempo comprender sí lo hacía y que eso se llama ACOSO. 

Por las noches entraba a mi casa y, cual Romeo - pero sin Julieta - me hablaba por la ventana amenazandome si decía algo a mi familia.

Un día entró en mi habitación - la misma donde colgaba el póster de Chayanne, que seguramente no fue su inspiración - y se masturbo en mi cama.

Como si nada,

“Lo dejaría todo porque te quedaras,

Mi credo, mi pasado y mi religión”.


*Rocío Lagos, Argentina. Psicóloga y creadora de Cocata, una marca de diseño feminista. Su trabajo se centra en el uso de la palabra como herramienta de cambio social, convencida de que el arte es un medio potente para transformar la realidad.

viernes, 10 de julio de 2026

"Guardianes del silencio" fotografías de Claudia Rivarelli


Nombre: Guardianes del silencio
Técnica: Fotografía en blanco y negro
Medidas: 30x40
Año: 2025



Nombre: Guardianes del silencio
Técnica: Fotografía en blanco y negro
Medidas: 30x40
Año: 2025



Nombre: Guardianes del silencio
Técnica: Fotografía en blanco y negro
Medidas: 30x40
Año: 2025



Nombre: Guardianes del silencio
Técnica: Fotografía en blanco y negro
Medidas: 30x40
Año: 2025



Nombre: Guardianes del silencio
Técnica: Fotografía en blanco y negro
Medidas: 30x40
Año: 2025



Nombre: Guardianes del silencio
Técnica: Fotografía en blanco y negro
Medidas: 30x40
Año: 2025



Nombre: Guardianes del silencio
Técnica: Fotografía en blanco y negro
Medidas: 30x40
Año: 2025




*Claudia Rivarelli es una autora uruguaya de varios cuentos y diseñadora de vestimenta. Algunos de sus cuentos son: Pequeñas señales en Exequias Piadosas (Antología de duelo y pérdida), Carta a mi abuelo en Palabras que nunca llegaron (Antología epistolar), Querida mamá en Pólvora en las márgenes (Antología epistolar), El jardín de mis sueños en Entre todos Uruguay (Antología con escritores de Paraguay), El abrazo del barrio en Happy Ending (Antología solidaria), Las flores de la vida en El jardín del absurdo (Antología de ficción filosófica), Maldita guerra en A contrafoco del mundo (Antología de monólogos), Melodías prohibidas y En la mira en Lo que guarda el corazón (Antología de romance), Segundas oportunidades en el corazón de la ciudad (Antología de relatos de la calle). Secreto inconfesable en Huellas en el pavimento (Antología libre), Entre pétalos y alas (Antología de duelo y pérdida), Maldito cáncer (Antología de monólogos) y Carta a mi hermano desaparecido en la dictadura (Antología epistolar). Cursó estudios en la Facultad de Comunicación y Bellas Artes.  Autora políglota (inglés, italiano, francés, portugués). Además, es dibujante, ilustradora, fotógrafa y publicista.  En audiovisual se destaca como actriz, voiceover, vestuarista y guionista.

jueves, 9 de julio de 2026

"Caballo Sirena" obras de Marina Cucchisi


Nombre: Dame mg o me mato
Técnica: Técnica mixta
Medidas: 100x120cm
Año: 2025


Nombre: Caballo Sirena
Técnica: Técnica mixta
Medidas: 100x120
Año: 2026



Nombre: Gordi no pasas
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 60x80cm
Año: 2024


Nombre: Pandémica
Técnica: Óleo sobre lienzo
Medidas: 60x80cm
Año: 2024


Nombre: Un ave que andaba por ahí
Técnica: Xilografía
Medidas: 50x70cm
Año: 2026


Nombre: Juntada de chicas
Técnica: Xilografía
Medidas: 60x80cm
Año: 2026


Nombre: Gaucho Power
Técnica: 60x80cm
Medidas: 60x80cm
Año: 2026



*Marina Cucchisi nació y vive en Mar del Plata, ciudad a la que se siente profundamente arraigada por su mar, su familia y sus amistades. Al finalizar la escuela secundaria comenzó a estudiar Psicología, pero, en un giro inesperado durante la pandemia, decidió inscribirse en la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro. En 2026 obtuvo el título de profesora en Artes Visuales. Pinta desde que se animó a hacerlo. Su obra es marcadamente autorreferencial: se retrata una y otra vez, quizás como ella misma dice porque es de Leo. En ese proceso creativo mantiene una búsqueda constante de un lenguaje propio. En esa exploración descubrió que su trabajo se orienta hacia la fantasía, especialmente hacia universos más oscuros, donde aparece observada con desprecio, pero también hacia escenarios en los que baila en bosques imaginarios evocando la libertad. Su creación nace no de lo que ve, sino de lo que siente. El arte ocupa un lugar profundamente terapéutico en su vida. Las palabras suelen resultarle insuficientes y encuentra en la pintura, la talla y la escultura la manera de expresar aquello que no puede decir de otro modo. Durante el proceso creativo se entrega por completo al acto de crear: se vuelve ermitaña, obsesiva y completamente absorbida por la obra. Hace arte porque es su forma de respirar, y siente que vuelve a hacerlo plenamente cuando termina un cuadro. Por ello, considera que la colectividad artística es fundamental. El intercambio de ideas, las opiniones y el diálogo con otros artistas enriquecen su práctica. Ha participado en numerosos talleres, los cuales constituyen una parte esencial de su manera de trabajar. Su producción abarca diversas técnicas, entre ellas la xilografía, la pintura al óleo, la acuarela y el grafito. Cada una le permite explorar distintas formas de expresión, algunas más literales y otras más simbólicas, ampliando las posibilidades de su universo creativo.