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viernes, 27 de marzo de 2026

"El encendedor de plata" relato de Euge Luz Moreno

No era culpa de los cigarros, aunque eso dijeran todos, no. La enfermedad era por ese maldito encendedor de plata, que tanto quise un día, y del que ya no puedo deshacerme.

        Lo había heredado de mi tío, el señor Petrov, un rumano de mal talante cuyos pocos amigos solían llamar Van Dracul, por pertenecer a la estirpe de aquel conde tan difamado y haber tenido, durante la adolescencia, una gran fascinación por el ocultismo y la magia oscura. Cuando se casó, tuvo que dejar de lado aquellas “niñerías que no conducían más que a la locura de las mentes brillantes gobernadas por salvajes impulsos”, como las llamaba mi padre. Sin embargo, mi madre solía mencionar, solo cuando mi padre no se hallaba presente, que el tío Van nunca dejó del todo su afición, pues en su casa aún se veían adornos y libros relacionados al esoterismo.

Debo admitir que a mí las fantasías del tío Van no me resultaban desagradables. Cuando mi madre murió yo era aún un niño. Quedé al cuidado de mi tía, así que pasaba mucho tiempo en la biblioteca de la vieja casona, hurgando libros y antigüedades, y haciéndole una que otra pregunta a mi tío, que solía leer en algún vejado sillón. Aunque con un dejo de impaciencia, me respondía, en el fondo agradado por mi curiosidad. Sé que sentía gran cariño hacia a mí. Aunque con sus hijas y su esposa apenas si cambiaba algunas palabras, conmigo mantenía largas conversaciones y más de una vez me obsequiaba alguno de sus tesoros.

Fue por ese cariño que ata a las almas símiles que acudí sin reservas cuando, ya muchacho y residiendo en un alojamiento cercano a la facultad, me mandó llamar. Charlamos sobre temas diversos. Recuerdo que me aconsejó, como solía hacer, no involucrarme en la política argentina; yo había tenido deseos juveniles de convertirme en abogado. No por primera vez, me felicitó por estudiar medicina. Me atreví a contarle del sentimiento de soledad que me invadía a menudo. Las conversaciones me aburrían, en las fiestas me sentía incómodo y las mujeres se me figuraban fuera de mi alcance. Fue entonces cuando sonrió como siempre que tenía una ocurrencia, abrió el cajón de su escritorio y extrajo de allí lo que en principio me pareció un cuadrado brillante. Cuando me tomó las manos y lo depositó en ellas, pude apreciar un antiguo encendedor de plata. Era fino; tenía incrustados un par de rubíes en el costado. “Este perteneció a un viejo conde solitario, que no hallaba el gozo ni en el amor, la fortuna o la amistad, sino en descubrir secretos y conversar con las almas del más allá. Para acompañarse, encerró en su encendedor de plata a una bestia desconocida, que solo se le aparecería en medio de la soledad más profunda. Algunos dicen que el hombre murió feliz; nunca más sintió la pena de la soledad. Otros murmuran que fue un pobre desdichado, que no supo domar a la bestia, y dejó que sus ojos rubí poco a poco devoraran su alma, fumando hasta perecer. Vos, muchacho, averiguarás la verdad tras el mito” relató mi tío.

Aquella historia del conde era parecida a muchas otras que le había oído a mi tío, y no me perturbó demasiado. Además, mi tío ya era un hombre anciano, que de vez en cuando confundí sus cuentos con hechos. Me alcanzó el encendedor con aquella mano blanca y huesuda que siempre me hacía recordar los grabados sobre la danza de la muerte en sus libros del medioevo.

Me lo guardé, aunque no solía fumar. “Si domas a la bestia, Ignatio, nunca más estarás solo”. Mi tío me despidió y marché a casa. Era sábado y nada tenía por hacer. Esta perspectiva me apenó algo. Debo admitir que mi humor era bastante cercano al de mi tío en ocasiones, y era esta causa de mi vida solitaria. La solución que mi tío sugería era atractiva: fumar para entretenerme. Compré, con alguna torpeza, cigarrillos; había gran variedad y tarde en decidir. Finalmente, escogí unos ducados. En la habitación, tomé un pucho del paquete y saqué el encendedor de plata. Lo observé unos momentos, acariciando la carcasa. Pude entender las historias que provocaban en hombres imaginativos esos dos rubíes, que realmente parecían ojos que devolvían la mirada desde el infierno. Solo al tercer intento pude prender.

Al principio tosí estrepitosamente, con el rostro inclinado hacia el suelo, intentando escupir. Agradecí la soledad en que me encontraba. Cuando entendí como debía inhalar, me divertí unos momentos, viendo el tabaco quemarse, la ceniza caer y el humo flotando, envolviéndome en densas nubes. Al momento, sin embargo, al alzar la cabeza, descubrí que algo extraño sucedía. La neblina blanca se desvanecía, dispersándose hacia la ventana abierta, pero no del todo; una especie de sombra se cernía sobre mi cuerpo, una sombra con la figura de una mujer. La curiosa figura era, sin embargo, transparente, casi invisible. No alcanzaba a conformarse, pero pude ver que era curvilínea y de largos cabellos.

Cuando acabé el cigarro, desapareció por completo. Me invadió el deseo insensato, casi infantil, de verla nuevamente. Me comprenderán quizás; yo vivía solo, no hacía junta con gente de mi edad y no me atrevía a mirar a los ojos a una muchacha, y mucho menos a hablarle. Así que encendí un nuevo cigarro y la mujer volvió a aparecer. Esta vez parecía algo más corpórea, pero a la vez más etérea: cada vez que el humo ingresaba a mis pulmones, esa mujer se metía también, en parte, dentro mío, o yo pasaba a estar dentro suyo. Esa divinidad femenina de negros cabellos me tomaba, me acariciaba el cuerpo. Justo cuando sentí que nos entendíamos, que alcanzaría a acariciarla con mis dedos, el cigarrillo se acabó y el humo se esparció por el aire, dejándome recostado sobre mi camastro con los brazos en el aire, extasiado.

La tercera vez que prendí, calé con desesperación el cigarrillo y ante mí apareció aquel ser, que comenzaba a moverse salvajemente, contoneándose sobre mí. Ahora, en sus ojos, aparecieron dos pequeñas llamitas. Recordé lo que había dicho mi tío sobre los ojos rubí, pensé en la historia del tipo que no pudo domar a la bestia. Pero yo no tenía manera de quitar la vista de aquella mujer sin desear nuevamente tenerla sobre mí, así que continué fumando hasta entrada la noche, cuando caí rendido, sintiendo los besos de humo sobre mí.

El encendedor de plata ya no salió de mi bolsillo más que para encender un cigarro. Se volvió parte de mí. Unos cuantos, por la mañana, otros varios por la tarde, luego de las fatigosas horas de clase, y muchos más durante las solitarias noches. Al principio no me pareció peligroso: disfrutaba aquella compañía y continuaba mi existencia acostumbrada. De hecho, al verme fumar, algunas jóvenes me sonreían y los muchachos se acercaban a mí para conversar y ligar una pitada. No me molestaba gastar cigarrillos con ellos, pero a nadie daba fuego. Lo guardaba celosamente, temeroso de extraviar mi adorado encendedor de plata.

Pero de esos días dorados ha pasado tiempo. Ahora, la diosa-bestia-mujer va absorbiéndome, no puedo negarlo, y mucho menos enfrentarme a ella. No podría extraviar, romper o abandonar el encendedor, aunque quisiera. Por el placer que me otorga la divina y salvaje mujer que duerme en las llamas del encendedor de plata, le debo, a cambio, mi vida. Lo sé, porque mi cuerpo se ha debilitado grandemente. Guardo cama hace varios días, pero no dejo de tomar el encendedor, prender el cigarro y calar, una y otra vez, impetuosamente. Cada vez que veo los funestos ojos escarlatas me siento renacer, o resucitar, o reencarnar en un dios hermoso. Pero la verdad, la única verdad es que muero, prisionero de las garras de una bestia que no supe dominar.


*Euge Luz Moreno, tiene 20 años y le apasionan la literatura y el teatro. Estudia Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. En 2023 publicó un compilado de relatos titulado Los trece miedos, y en 2025 un poemario, Rosa de los vientos, junto con la editorial Árbol Animal. Formó parte de la final de los Juegos Bonaerenses en Mar del Plata y de otros concursos, como el José Carlos Capparelli y la antología Trazo Lunar. Continúa escribiendo cuentos y poemas.

jueves, 26 de marzo de 2026

"Conexión al origen" obras de Rosa Garcia

Nombre: Conexión al origen
Técnica: mixta
Medidas: 35x24
Año: 2026



Nombre: conexión con la naturaleza
Técnica: mixta
Medidas: 35x24
Año: 2026


Nombre: espiritualidad
Técnica: mixta
Medidas: 35x24
Año: 2026 



Nombre: mi mente
Técnica: mixta
Medidas: 24x 12
Año: 2025



Nombre: Quetzalli
Técnica: mixta
Medidas: 35x24
Año: 2026


Nombre: sanando mi niña interior
Técnica: mixta
Medidas: 24x35
Año: 2026


Nombre: Tao
Técnica: mixta
Medidas: 35x24
Año: 2026





*Rosa Garcia artista con 20 años de trayectoria, que ha logrado proyectarse a nivel internacional, exponiendo en museos y galerias muy importantes, su obra tiene una narrativa visual con mucho simbolismo. Su personalidad misteriosa, enigmática, llena de luz, con una mirada penetrante y con una fuerte presencia indiscutiblemete se refleja en su obra.
Hay un equilibrio en su discurso visual, dónde se ven reflejadas las emociones, en dónde el dolor, la muerte, el cambio, la transformación y la paz se ven recurrentemente en  su trabajo gráfico cómo pictórico.
Cada obra es un pensamiento, un sentimiento, un poema que escribe en un lienzo.
Rosa García Artista plástico internacional y nacional que ha expuestos en distintos países logrando así representar a México. Mencionaré algunos de ellos: España, Francia, Japón, India,Marruecos, Holanda, Austria, Italia, colombia, Perú, Turkia, Argentina, E.U, Canadá, Paraguay, Costa Rica, Reino Unido, Egipto,Chile, Venezuela, cuba,Tahilandia, Brasil, Uruguay y por supuesto México (Museo García Lorca, Museo Jaén, Galeria Ford, Museo del Bosco, Museo de Cañada, Museo infantil, Museo de la acuarela, Museo de Cuernavaca, Museo el centenario, Museo santa Rosa, galeria del periódico Heraldo, Galeria d' art contemporan, Museo de Arte Mercedes MAMM,Museo Bendandi, el MUMA en puerto Madryn,Museo Van Gogh, Museo San Pedro, archivos del estado de Puebla, Museo casa Max Moreu,   etc.) a sido talleristas en distintos espacios. Creadora y productora de obra.

miércoles, 25 de marzo de 2026

"Aparecidas" poemas de Mariana Finochietto



APARECIDAS
 
¿Cómo es
un cuerpo que aparece?
Aparece,
porque no estaba allí.
Aparece,
en un acto de magia.
¿Tendrá
el peso del cuerpo de tus hijas,
el pelo de trenzar sueños de tu hermana,
las manos de temblor como tu madre?
¿Cómo es
un cuerpo que aparece?
 
Un cuerpo que aparece
no es un cuerpo.
Es otra cosa.
Era un cuerpo y ya no.
Ahora
es otra mujer
rota
por la mano de un hombre.
 
Un pedacito frío que resiste
bajo la tierra,
en bolsas,
un deshecho,
un resto.
 
¿Cómo es
un cuerpo que aparece
cuando ya no es cuerpo,
cuando no tiene
nada más que darle al mundo?
¿Cómo es
un cuerpo que aparece,
solo
al borde de las cosas
y no tiene
nada
ni siquiera justicia?
 
LA CONQUISTA
                                                                                        
Con esta mano escribo.
Con la mano
que tendió el orden
sobre el desorden de la casa.
Con la mano que dobló el mantel,
con la que supo
medir la fiebre de los hijos.
 
Con esta mano escribo.
Con la que nunca olvida
del todo la pobreza.
Con la mano que danzó sobre los hombros
de los hombres que amé.
 
Con esta mano escribo.
 
Cada palabra es un bastión que derroto de mí misma
con esta mano inútil, valiente, inevitable.
 
JARDÍN
 
Mis amigas
tienen
pies tan suaves
que apenas hacen ruido
cuando entran en mi corazón.
 
Traen hornallas, ramitas, palabras.
 
En la casita de la soledad construyen
una ventana al patio,
por donde el sol entra todos los días.
 
*Mariana Finochietto nació en General Belgrano, provincia de Buenos Aires, en 1971. Actualmente vive en City Bell.
Publicó:
Cuadernos de la breve ceguera (La Magdalena, 2014).
Jardines, en coautoría con Raúl Feroglio (El Mensú, 2015)
La hija del pescador (La Magdalena, 2016).
Piedras de colores (Proyecto Hybris, 2018)
El orden del agua (GPU Ediciones ,2019) .
Madura (Sudestada, 2021)
Quiero sacar la cabeza por la ventanilla de tu coche (Halley Ediciones, 2023)
Patio (Elandamio ediciones, 2024)
Quiero sacar la cabeza por la ventanilla de tu coche, poesía reunida (Medusa Ediciones, 2024)
Trinchera, (Sudestada, 2025)
Coordina Microversos, talleres de exploración literaria.
 

martes, 24 de marzo de 2026

"Mi obra es lo que soy" obras de Ser.y.Star

Nombre:  Camille Claudel: Mi obra es lo que soy  
Técnica: Collage analógico 
Medidas: A3
Año: 2026



Nombre: A la fresca 
Técnica: Collage analógico 
Medidas: 35,5 × 32,2 cm
Año: 2026



Nombre: Angela Davis 
Técnica: Paste-up 
Medidas: 50 × 75cm
Año: 2025



Nombre: Una de muchas 
Técnica: Paste-up 
Medidas: 70 × 250 cm 
Año: 2025



Nombre: Tamara Lempicka 
Técnica: Paste-up 
Medidas: 120 × 80 cm
Año: 2024
Nombre: Gata Cattana 
Técnica: Paste-up sobre muro  
Medidas: 150 × 150 cm
Año: 2024


Nombre: Winona 
Técnica: Paste-up 
Medidas: 120 × 80 cm
Año: 2024

Nombre: To Be a Star: Liz Taylor
Técnica: Paste-up a partir de collage analógico con 
intervención pictórica 
Medidas:  A4 
Año: 2023



*Ser.y.Star. Artista urbana y collagista, licenciada en Historia del Arte. Su trabajo se especializa en las técnicas de paste-up y collage analógico, utilizándolas como herramientas de artivismo y democratización cultural. Desde 2023 interviene en el espacio público en ciudades como Oviedo, Barcelona, Valencia y Catania (Italia), además de trabajar principalmente en las calles de La Pola Siero. Su obra busca visibilizar el papel de las mujeres artistas a lo largo de la historia, integrándolas en el paisaje cotidiano como un acto de resistencia y generosidad. Gracias a la asociación cultural PolArte ha colaborado en la creación de proyectos educativos y comunitarios.

lunes, 23 de marzo de 2026

"Sobre las hojas del diario" poemas de Cecilia Collazo

                                                                                             
 
Habrá niñez
y allí habrá casa,
 
donde more lo inaudito.
 
***
 
El hermano
 
Con doce años
nos mantiene en esta casa,
trabaja
de dos de la mañana,
hasta que el pan que cuece
se vende en la vidriera,
 
deja el colegio,
crece de golpe,
pierde la infancia como si tal cosa,
 
es el padre el que debe mantenerla,
y es el hijo el que paga por sus deudas.
 
***
 
Cae la helada
sobre el techo de chapa
y moja nuestra cama
la que mi madre
cubre con su saco,
 
el mismo
le servirá de abrigo
para enfrentar en nuevo día.
 
***
 
Para asentar el polvo,
mojábamos con agua
el piso de tierra,
 
el día
que conocimos el mosaico,
nuestros ojos
miraron siempre al piso.
 
***
 
Sentirse
un bicho cuando las notas
no alcanzan y me llaman
del gabinete de la escuela,
 
¿es tan difícil entender
que un niño con hambre
no puede aprender?
 
***
 
Se habrán dado cuenta
lo triste que fuimos,
un dique de río sin agua
el frío cortando el espíritu,
 
y la hiedra,
marcando el afuera
y el adentro.
 
***
 
Ay Encarna,
dice mi madre,
 
la maestra me llamó
¿qué pasa?
 
me duele
el estómago de hambre.
 
***
 
Pone el zapato
sobre las hojas del diario
marca con lápiz el contorno
y lo recorta, mete esa especie
de plantilla de papeles en su interior
 
y digo bajito sin que ella escuche
 
Cuando vayas a la escuela,
no levantes los pies,
no levantes los pies,
no levantes los pies.
 
Aunque el papel disimula
el agujero de la suela,
igual se nota y pasa el río
cuando me lo pruebo,
 
y repito, en una sola idea
para no olvidarme,
 
¡Por favor!
 
No levantes los pies,
no levantes los pies,
no levantes los pies
mañana en la escuela.
 
***
 
El pasillo
hasta tu cama es tan largo
 
un silencio familiar lastima los oídos,
los abuelos mudos, los tíos y mi hermano,
 
la tristeza del golpe en tu ojo emparchado
que no entiendo,
 
la sumisión hasta el despojo,
de ser una mujer resto
y del resto, una nada
 
pero madre,
quién dijo que la vida era eso,
 
recibir golpes muda,
callar el golpe como esposa que
de soportar tanta locura, ya nada siente.
 
 
*Cecilia Elsa Collazo. Argentina. Poeta, ensayista y psicoanalista.
Últimas Publicaciones: Encarna- esa casa, La Casa-  Ediciones En Danza (2023) Poemario/El remero de la barca en que navego (2025) Halley Ediciones. Poemario.
Premios: Faja de Honor de la SEP-en Poesía: Urgencias de encierro- Ed. La Yunta (2020) y Grito de Mujer (2020)
Sus Poemas han sido publicados en Uruguay, Perú, México, Brasil, Colombia, España, Portugal, Canadá y Argentina.