martes, 5 de mayo de 2026
"Mujeres que hicieron historia" ilustración digital de Carla Chávez
lunes, 4 de mayo de 2026
"Mujer Venezolana" poemas de Sofía Victoria Ávila Vargas
libertadoras de libertadores
bordadoras del camino hacia la libertad
ovarios no temen a los horrores de la guerra.
Cual río embravecido la batería de mujeres;
reverberando en el grito de una sola voz
en búsqueda del obsequio del suelo patrio
derramando la sangre que alimentó esta tierra fértil.
florece en la adversidad
irreverente
rompe el pavimento.
con espinas para defenderse
eres la primavera
metida en un frasco de carne y huesos.
corrió como avalancha
hoy la bandera una mujer la alza
vuela como ave libre
las nubes alcanza.
eres relámpago del Catatumbo
eres el caudal de agua inagotable
eres puma de la selva
eres sabana
eres cordillera
eres nieve del pico Bolivar
eres luna en noche oscura.
marcas el ritmo del joropo
eres la voz más recia en un contrapunteo
tu sazón es un tesoro.
me besó con su fría luz lunar
salgo a la noche a admirar su belleza
constelación se crea en mi cara con cada lunar.
luna llena que tanto trabajas
escuchando lamentos a la tierra bajas
mis confesiones te entrego, mi luna de plata.
tus cráteres son pecas en tu cara
canto a ti una melodía solitaria
taciturna te susurro cayendo en sueño
madre luna cuida mis sueños.
mi luna de plata
que iluminas toda la noche
mi luna de plata
que guardas tantos anhelos
mi luna de plata
esperanzada me entrego
mi luna de plata.
mi luna de plata
te dedico mis versos
mi luna de plata
mi lluvia estrellada de letras
mi luna de plata
espero siempre me acompañes
mi luna de plata.
No dejes salir tus sollozos
caer tus lágrimas saladas
frías tus manos como invierno
tus ojos inundan como cascadas.
No hagas ruido al romperte como cristal
en la quietud te arrinconas callada
ensordecedor el silencio mortal
indescifrable es tu mirada.
frágil y blanca
temblorosa tu boca quiere escupir un nudo
que te asfixia y te estancas.
¿cómo romper el hielo que alberga tus manos?
¿cómo sostener tu corazón sin que sea en vano?
¿cómo desdoblar la tristeza de tu alma?
¿cómo abrigarte y brindarte calma?
tus ojos profundos se pierden en la nada
invernas una estación, y sigues como si nada,
con una sonrisa en tu rostro...aunque por dentro estés quebrada.
viernes, 1 de mayo de 2026
"La Hiedra que sembraste en el jardín" poemas de Laura Nieves
La Hiedra que sembraste en el jardín
creció resplandeciente
sus copiosas hojas verdes
cubrieron la cerca de nuestra casa
querías evitar
las miradas curiosas de los transeúntes
Un día al tocarla
sentiste que algo te quemaba
su savia
su energía vigorosa
su origen dionisíaco
Se cuenta que las Ménades
llevaban coronas de Hiedra
y que Dionisio portaba en su cabeza
una corona trenzada de sus hojas
su báculo
y carro
estaban adornados con hojas de Hiedra
La eternidad se reflejaba en esa planta
Pronto
llegará el otoño
el frío y el viento
hará caer las hojas de los árboles
y de los arbustos
pero ella no se marchitará
Sobrevivirá al otoño
al invierno
como sus antecesoras
que permanecieron vigorosas
sobrevivieron al embate de las frías estaciones
en medio de los ritos
las danzas
y cantos sagrados de las Ménades.
La Hiedra que un día sembraste en jardín
conoce los misterios de la eternidad.
Aquí estoy
escribiéndote
por aquella arena húmeda
que embadurnaba tus pies
por aquel día de verano
por tu boca rosada
y tu pelo de oro
por tu gracia
y tus grandes ojos
que como luces de faros
me observaban en aquella playa semioscura
Por
todos los recuerdos que me inundan
heme aquí
con el corazón palpitante
con las venas hinchadas de sangre
donde viajan mis vidas anteriores
mis lazos kármicos
Sigo
escribiéndote
Mi
copa está rebosando
nado dentro de ella
tumbada boca arriba
observando las estrellas
¿A dónde se va el alma de un animal cuando muere?
¿Qué sucede con el cariño
con el que cuidaron y protegieron a sus crías
con la fidelidad de los perros
y el afecto que demostraron
cuando frotaron sus lomos sobre nuestras piernas?
¿Acaso no hay algo elevado en su ternura?
¿Quién puede negar que sintieron amor?
que sintieron pena al sentirse solos
abandonados
¿Quién puede negar que mientras dormían
no soñaron con un hogar feliz?
Me pregunto
a dónde van sus almas
o sus chispas de conciencia cuando mueren.
Quizás vuelvan a su origen de alma grupo
para llevar sus experiencias
y un Deva las espere
para guiarlas
asignarles una mejor vida
en su camino evolutivo.
*Laura Nieves (Ecuador, 1984) obtuvo un Máster en Formación e Investigación Literaria en el Contexto Europeo por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Ha publicado los poemarios Animales de luz (2018), El macho de los 4 vientos (2019) y El olor de la canela (2022). Sus poemas han sido traducidos al alemán, francés, italiano, portugués y mandarín. Ha participado en diversos encuentros literarios, festivales de poesía, conferencias y ferias del libro. Actualmente cursa un programa de doctorado y reside en Suiza, donde dirige el proyecto cultural Poetas en Suiza, dedicado a fomentar el diálogo artístico entre la cultura suiza y la cultura hispánica. Recibió una Mención de Honor en el IV Premio Nacional de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño, organizado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana y El Quirófano Ediciones.
"Línea semántica" poemas de Luis Camilo Dorado Ramírez
Línea semántica
Estiro una palabra cualquiera
la desdoblo sobre el papel
y sin dejarle curvas
letra por letra
le doy forma de línea.
Allí la escondo
y solo yo
al leer sobre ella
podré regresarle su peso
su significado.
A _____________
No hay letras donde escribí tu nombre
el espacio quedó en blanco
y atrás
una descripción muy pobre
que podría ser la de cualquiera
Desapareció por error
sin dejar nada tuyo
no retorna cuando presiono control Z
fue un cambio irreversible
quizás
ese nombre
correspondía a otro poema.
Gestación
El poema
espera su forma definitiva
en su vientre de silencio.
Una palabra
puede avisarnos su existencia
su latido irregular.
Otra palabra
puede apresurar su nacimiento.
Tratamos de cumplir los tiempos
(por eso la necesidad de ser precisos).
No es fácil
soportar el malestar
de un poema inacabado.
*Luis Camilo Dorado Ramírez (Suba). Egresado de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
Premio Nacional Casa de Poesía Silva en 2022.
Ha publicado:
"Lo que se desvanece"
I Premio Nacional de poesía Henry Luque Muñoz (2021)
"Migraciones" (2021)
“La nieve es la luz hecha ceniza” (2026)
XIII Premio Nacional de Poesía José Manuel Arango
Actualmente se dedica a la paternidad y la enseñanza.
Escribe ocasionalmente para la revista Cucú.
miércoles, 29 de abril de 2026
"Mi pulovercito verde" relato de Rocío Lagos
Después escuché que algo deja de ser nuevo cuando otro objeto, con las mismas características y la misma función, lo reemplaza.
Entonces me pregunto: ¿en qué momento una cosa —un objeto, una relación, una amistad— pasa de ser nueva a mediata o, más aún, a vieja?
¿Existe un acto puntual que marque ese pasaje?
¿Es el tiempo, silencioso y constante, el que termina dictando sentencia?
¿La recurrencia desgasta la novedad o la confirma?
Mientras tanto, está mi pulovercito verde.
Mis hermanos lo bautizaron “el nuevo”. Para mí nunca dejará de serlo.
Lo he lavado varias veces —no tantas como debería, confieso— y, sin embargo, cada vez que lo uso siento que lo estreno. Siempre está ahí, doblado, asomándose, preparado para salir, esperando alguna ocasión.
Me acompaña en algunas noches de invierno, sobre todo cuando estoy triste porque algo me hizo mal.
A veces me gustaría que no fuera de lana, para poder usarlo en todas las estaciones del año.
Tiene un hueco mediano, justo en la flexión del codo. Pensé en zurcirlo con dos o tres puntadas, pero prefiero dejarlo así.
Coserlo sería como cerrar un par de heridas, y no quiero mentirme: algunas todavía siguen abiertas.
Para mí es inmaculado, incluso con su desgaste.
Creo que es la capucha lo que lo vuelve especial. Un pulóver verde con capucha. Eso es todo, y sin embargo no es poco.
Cuando me lo pongo siento que mis ideas se aquietan, que logro contenerlas, trenzarlas de una vez, impedir que se expandan en ese infinito oscuro que a veces es mi conciencia.
Le tengo afecto y respeto.
No recuerdo si me lo compré o si fue un regalo. No sé quién me lo dio ni en qué lugar. Lo único que sé es que heredado no es. Me pertenece de una forma que no necesita origen.
Espero usarlo poco este invierno.
El significado de su color y el uso que le doy me hacen pensar:
esperanza y tristeza.
Esperanza en la tristeza, o tristeza en la esperanza.
Prefiero la primera. No quiero anhelar algo que, en el fondo, me duela. Prefiero estar triste y aun así poder imaginar algo mejor.
Por eso lo quiero tanto. Cada vez que me lo pongo es una novedad, aunque el mundo diga lo contrario. Porque para ciertas heridas viejas no alcanza ningún abrigo, ni siquiera mi pulovercito verde.
Desde que llegaste a mí, por el momento lo tengo guardado en mi placard. No creo tener que usarlo hasta que te vayas; aun así, deseo no volver a usarlo cuando ya no estés.
*Rocío
Lagos, Argentina. Psicóloga y creadora de Cocata, una marca de diseño
feminista. Su trabajo se centra en el uso de la palabra como herramienta de
cambio social, convencida de que el arte es un medio potente para transformar
la realidad.
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