Ver una entrada al azar

lunes, 1 de junio de 2026

"Memorias de una piedra" poemas de María Jesús Gallastegui Sepúlveda




Memorias de una piedra
 
Like a complete unknow
Like a rolling Stone.
Bob Dylan
 
Mi historia es como la de todas,
caminos largos
trazados por el azar.
 
Alguna vez fui roca coronando una montaña.
Soy un trozo de un trozo de entre los cientos de trozos
que del peñasco se desprendieron
y en una diáspora de derrumbes
aludes
y ríos caudalosos
emprendieron sus propios viajes.
 
Por largo tiempo llevé las agudas cicatrices
que dibujaron mis contornos.
Rodé, rodé, rodé.
Rumbo abajo, el camino pulió mis formas,
desprendió las esquinas de mi cuerpo mineral,
puntas,
nuevas piedrecillas que siguieron caminos azarosos.
Me pregunto si ellas me recordarán.
 
Rodé hasta que dejé de rodar.
Lo demás ha sido estar,
montañas de tiempo de estar,
tiempo milenario,
solo estar y nada más.
 
Montañas de tiempo son las que llevo aquí,
ensamblada a esta cama de tierra seca
oyendo las plegarias de la hierba sedienta.
Cada invierno me hundo más
en este lecho que ablanda la lluvia,
en esta tierra que de tanto cobijarme
lleva impresa la forma de mi cuerpo.
 
Algún día
yo quiero ser
de entre todas
el tesoro fugaz de una niña
que me lance con todas sus fuerzas al mar.
Me hundiré,
y al hundirme pensaré en el viento sobre la tierra vieja,
deshaciendo lento
el molde que en ella dejó mi cuerpo.
Allá abajo, el tiempo y el agua rozarán mi piel
Lento me desharán
en granos de arena,
polvo de rocas en el fondo del mar.
 
Hasta que ese día llegue,
aquí estaré,
sólo estaré
esperando al tiempo.
No elige el momento quien solo puede esperar.
Esperar,
ser una piedra entre tantas,
ser un fragmento de la roca que un día fui
en la cumbre de una montaña,
ser el conjunto de los fragmentos,
del polvo que un día seré
en el fondo del océano.
 
 
Árbol pescador
 
He vivido tanto,
tanto y en silencio.
Ya quiero gritar un crujido,
uno que dé señal a las aves
y huyan lejos del derrumbe de sus nidos.
Quiero oír ese crujido,
será mi única palabra,
definitiva, desgarradora.
Un adiós, tal vez.
 
Ya quiero caer
que mis raíces se rindan al fin
a descansar de tanta vida pirquinera
y sean ancianas desnudas tendidas al sol.
Quiero ser como el horizonte
yaciendo sobre cientos de años de hojas caídas.
 
Pero no quiero hacerme madriguera, alimento y tierra fértil.
Todos quieren hacerse bosque.
Yo no.
Es que miro el mar hace doscientos años
y la mirada se me ha llenado de él.
 
Cuando caiga
yo quiero que el sol me abrace
hasta que un día vengan los pescadores
y se hagan de mí
y mi tronco sea barca,
mis ramas sean remos,
mis astillas sean calor de madrugada
y mi follaje, un cardumen de peces transparentes
nadando mar adentro.
 
Los pescadores me pintarán con sus colores
y el mar me teñirá con los suyos.
Mi madera anciana será barca joven,
oleré a algas,
a viejas redes,
a sal
y no habrá más que azul,
espuma y azul.
Navegaré lejos, iré al horizonte
y en mis navegancias escucharé por siempre
los secretos de los hombres.
Yo les susurraré canciones del bosque,
de pájaros carpinteros,
y ellos no comprenderán
pues ignoran que navegan en árboles.
 
El sol me verá al despertar
surcando marejadas y tormentas,
y secará mi cuerpo cansado
mientras un muelle viejo velará mis sueños.
Gaviotas y canopelíes tomarán el lugar de las loicas,
se harán de mí,
hechizados por los restos de la pesca
y el suave vaivén de mi cuerpo dormido
en la marea calma.
 
No.
No hay muerte para un árbol,
todos siempre seremos bosque.
Yo, bosque en el mar.
 
 
Palabras del silencio a las palabras
 
Palabras, palabras, palabras.
¡Fuera!
Dejen a los hombres en paz.
 
Quiero trerlos aquí.
Ellos debieran saber que no estoy lejos,
donde no llega el viento ni los pájaros.
No, estoy cerca,
tan cerca
que podrían escucharme.
 
¡Largo de aquí!
Déjenme a solas con ellos.
Quiero decirles que aquí estoy,
que vivo entre los árboles,
me visto de bosque,
de verdes susurros,
de ramas en el viento,
de hojas como cascabeles.
 
Les contaré que vivo cerca del mar,
en la arena o en un bote
o en las rocas,
en las vagas fronteras que el mar traza
en los confines de la tierra,
donde van a morir las olas,
vivo entre sus últimos rugidos.
 
Podré decirles que vivo entre la noche y el alba,
donde el negro se hace azul cielo,
y que los grillos cantan para mí
y los pájaros lejanos
mientras despiertan a los colores.
 
Quiero que ellos sepan
que vivo en la suave canción
con que el invierno arrulla a la tierra
prometiéndole primaveras.
Les contaré que vivo en las tormentas,
en la nota que cada gota ofrece
al morir sobre los techos de sus casas
y en los secretos que el viento les cuenta a sus ventanas.
 
Les diré que me busquen cerca de ellos,
pero lejos del tiempo,
lejos del futuro,
del ruido,
lejos de sus fiestas,
de sus urgencias y deberes,
de sus palabras.
Les diré que me busquen cerca
tan cerca,
donde yo pueda escucharlos respirar,
oír el latido de sus corazones
y ellos el mío.
 
¡Fuera!
¡Largo de aquí!
Callen, palabras, vuélvanse imaginarias.
Que lo último que les digan a ellos
es que vengan aquí
a dormir sus voces en la calma de mi soledad.
Ellos estarán conmigo y luego se marcharán,
tarde o temprano,
volverán a ustedes,
pero llevarán con ellos lo que yo tengo para darles
las palabras que solo yo guardo,
las más bellas,
tan bellas
que renunciaron a ustedes.
Se marcharán atesorando mi regalo entre sus manos,
poesía,
y querrán volver siempre a mí,
sabrán que estoy cerca.
 
 
*María Jesús Gallastegui Sepúlveda. Desde muy joven ha experimentado en el mundo del textil y escribe a diario. Como licenciada en Historia, siempre orientó su trabajo hacia disciplinas que avanzan de la mano con la historia: el arte y la literatura. Ha unido estas experiencias e intereses en un camino creativo que ha tomado forma a través de la creación de libros textiles, formato que se ofrece como un soporte estético idóneo para la ética que abordan sus trabajos: la naturaleza, humana y no humana. La lentitud, el reposo y el silencio son condiciones esenciales tanto para el oficio textil como para la reflexión en torno a la naturaleza. En este sentido, piensa el libro textil como una forma de expresión que une ética y estética; idea y soporte; naturaleza y bordado. Desde hace algunos años ha unido toda esta experiencia a la escritura, especialmente a la poesía. Participa permanentemente en un taller literario dictado por la escritora Cecilia Beuchat y escribe a diario. A partir de esto ha publicado libros infantiles escritos en clave poética e ilustrados mediante técnicas textiles.

domingo, 31 de mayo de 2026

"El camellero" pictografía de María Gloria Torres Mejía

Nombre: El camellero
Técnica: Pictografía
Medidas: 50x64cm
Año: 2023

 

Nombre: El carbonero
Técnica: Pictografía
Medidas: 70x50cm
Año: 2024


Nombre: El estudio 
Técnica: Pictografía
Medidas: 70x50cm
Año: 2023

Nombre: El tendedero 
Técnica: Pictografía
Medidas: 50x70cm
Año: 2025


Nombre: India
Técnica: Pictografía
Medidas: 50x70cm
Año: 2025

Nombre: La familia de Amatenango 
Técnica: Pictografía
Medidas: 70x50cm
Año: 2023

Nombre: Las amigas 
Técnica: Pictografía
Medidas: 50x70cm
Año: 2024

Nombre: Las manos del dibujante 
Técnica: Pictografía
 Medidas: 50x70cm
Año: 2024



*María Gloria Torres Mejía, 8 de septiembre de 1962, Ciudad de México. Estudia Lengua y Literatura Hispánicas en la UNAM, México. Pertenece a una generación de escritores en EL FARO. Realiza estudios en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, UNAM y en La ENPEG, Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, La Esmeralda.  Durante años vive de la venta de sus cuadros y de la enseñanza de Literatura, Lengua y Comunicación, Diseño y Bellas Artes. Cuenta con más de 178 exposiciones internacionales, colectivas e individuales en museos, universidades, galerías e institutos culturales de Asia, América y Europa. En 1998, recibe el Premio Nacional de Gráfica, José Guadalupe Posada, entre otros. En el año 2001 viaja a España para realizar un doctorado en el departamento de Dibujo de la UCM de Madrid.  En 2008 funda un grupo de Rock con sus composiciones, SCHINNY BLACK (Weird Rock) con el cual da conciertos de carácter underground por distintos “garitos” madrileños. En el año 2012, edita su primer Cd en estudio, People Say y, Konzert für Akarus, en el 2016. Compone y toca con Schinny Black en su Espacio Alternativo: STUDIUM: Pintura, Literatura y Rock. Es autora de los  libros: WHINNY: Cuentos o relatos negros pero blancos (1985-2013), reeditado con Ed. Chiado en el año 2017 con el título de WHINNY; FREAKING OUT Lo estás flipando (2014); CONCIERTO PARA ÁCAROS y otras mentiras literarias (2016); LA VIRGEN ROJA y las chicas de La Gavia (2018); LAS MIL ESPAÑAS: Respuesta amistosa a Bernal Díaz del Castillo (2019); MEMORIAS DE MARÍA MUZUNGU (2021); SUEÑOS DE UN ARTISTA EN PANDEMIA (2023)  Junto a su literatura,  introduce su obra gráfica y  fotografías. Diseña ropa basada en su pintura con VIDA y uno de sus ensayos, Análisis semiótico del discurso visual de un trabajo plástico, revista Escritos número 23, es impartido como texto lingüístico para el análisis de obras en varias universidades internacionales de habla hispana. Es cofundadora de Gráfica Bellas Vistas. Reside en Madrid desde el 2001. 

jueves, 28 de mayo de 2026

"Sé libre" poemas de Souad Zakarani

 

Sé libre
 
 Sé un pájaro libre.
 Extiende las alas de tu espíritu
 Y no lo dejes atrapado
 En una jaula tras las rejas de la monotonía.
 
Desde lo más profundo de ti surgen preguntas
 que se elevan con arrogancia hacia tu mente:
Cómo puedo volver a cantar?
Quién levantará las restricciones que tengo?
Quién me abrirá las puertas ?  
 
Hay nuevas experiencias que te inspiran a vivir.
 Busca el camino hacia tu libertad,
 ¡anda! Sé como un pájaro y vuela.
 Hasta que explores los secretos de nuevas dimensiones,
 En círculos misteriosos,
 Lejos de una vida vestida de cenizas,
 Establecerás tu identidad.
 En l’oscuridad de la noche,
 en un momento que no puede ser percibido por los ojos,
 el pájaro finalmente podrá escapar. 
 
Deja que tus secretos salgan a la luz,
 Que crezcan y se entrelacen en el movimiento de tu interior
 hasta manifestarse en el mundo.
 Suelta el peso de los años
 que llevas dentro.
 Permite que tus deseos vuelen
 como un pájaro ligero en el cielo,
 Liberando las cadenas de tus anhelos
 y recuperando su libertad.
 
 
Para no dormir
 
Tengo miedo de cerrar los ojos,
oh madre,
Tu pestaña lanza una pregunta tras otra.
Hay una historia en tus ojos—dila.
Las palabras bostezan en mi boca,
han habitado allí lo suficiente.
¡Levántate, escombro!
¡Sal de mí!
Ya no quiero acunarte más.
Quizás pueda respirar,
con un cuerpo libre de sudarios.
Mándala fuera de nuestra casa.
¿Podemos ordenar la casa por última vez
antes del éxodo?
¿Podemos fotografiarla para el recuerdo—
guardar todas nuestras risas, llantos y gritos—
y luego partir?
Oh mar, alineado frente a nosotros
como un abrazo tímido
en un mundo que no es nuestro,
¿puedes enviar nuestro eco a los océanos cercanos?
Quizás una ballena gigante golpee la base del ocupante.
¿Podemos inventar un nuevo alfabeto
para el miedo, el dolor, el hogar,
para que el mundo escuche
ese sonido gris y constante sobre nosotros—
el zumbido de aviones,
el rugido de misiles
sobre lo verde, sobre la ruina,
sobre una lápida
escrita con carbón en una casa quemada,
la huella de un cinturón de fuego…?
No les diremos: “Les dijimos… y les dijimos…”
Mil veces, los ojos sorben del cielo
mientras buscamos calor
que nos lleve suavemente al sueño
bajo el balcón de nuestra casa,
un sueño continuo que hace cosquillas a las estrellas.
Quiero… bostezar.
Quiero… dormir.
Soñé que un líder hablaba—
¿Lo oyes, madre?
Los veo reír, alimentando pájaros.
Los veo jugar en el columpio del paraíso,
colores irisados brillan en un sueño arcoíris,
como una botella agitada—los sueños se mezclan dentro.
Madre, juro que lo vi:
un solo sudario en Gaza lleva
los cuerpos de tres mártires.
Entonces me convertí en un cuerpo agotado, cargado,
gimiendo de dolor.
Quiero oír el latido del sol—
o del corazón… esa esponja
que se ha vuelto dura.
Así caminamos nosotros—sobre plumas—
hasta alcanzar la cima del agotamiento
a plena luz del día, y decimos:
Oh Cristo… mañana
viviremos
 
 
Mi novio, eres un mar
 
Mi corazón crece en un momento fugaz,
Como el sol, cada vez que me duermo.
Caí en tu orilla lejana,
Como una pieza de oro en un pozo sin fondo,
Como una ola que se dobla tiernamente,
y vendrá mañana,
Tal vez se levante ruidosamente,
Como una barca que navega
 Entre los brazos del azul,
Que tiembla por la lujuria de la vela,
El azul que escapa de ahogarse.
... al que dejé un azul a mí alrededor
y un rocío de agua en mis manos.
Sin ti, soy una gaviota que ha perdido el cielo;
Se fue solo, perdido en mil años.
Sobre las arenas de tu playa,
 Seguí ese azul frente a mí.
La noche silenciosa es un mar silencioso
 Cuya voz está en mis oídos.
Tu voz es la única que
 Mueve las velas de mi alegría.
Tus olas recogen mis pedazos
 Como la eternidad que ha pasado.
Acariciándome, coqueteando conmigo,
 Se acerca sigilosamente para borrar
 mis pasos solitarios y me susurra:
«Pon tu manita —tu alma desnuda y sin dedos
— aquí, en mi corazón,
 en el que rugen las olas como una concha de mar vacía.
Acércate... acércate... ruega por la longevidad,
que las aguas del mar envejezcan en el seno de la noche.
Un corazón palpitante en tu lecho.
Volvamos... volvamos... volvamos... mar,
Como el eco de una canción de amor en los labios
De los pescadores.
Allí te das cuenta de que mi barquito
 Ha perdido su vela entre tus pliegues.
Allí soy el que te vio y te llamó,
Una gaviota se volvió hacia mí y se posó cerca de ti.
Amortiguaré mi respiración mientras
 Mojo mis dedos con agua salada.
«Huele a todo».
Me levanto y me paro como una roca
 Puntiaguda mojada con la espuma de tu ola.
Más rápido... más rápido mis pasos,
Para que no se apague la luz de mi balcón
Te busco en mis poemas:
 Orillas que se extienden hacia destinos desconocidos.
Trenzas que saben viajar a lo largo y ancho
 Y luego volver al ritmo de las gaviotas.
Ella me dice: «No debes olvidar que el mar...
Todo el mar ama la tinta desde siempre
Y desde su silencio,
 Traza tus huellas sobre la arena para que...
 El amor no se quede solo.
Siempre te susurra:
-Al mar
 
 
*Souad Zakarani.
Escritora, poeta y traductora marroquí. Después de obtener su licenciatura en literatura francesa y su maestría en literatura inglesa, trabajó como profesora de idiomas extranjeros en un instituto de idiomas en la ciudad de Casablanca. Domina los idiomas franceses, árabe, inglés, alemán, español e italiano. Actualmente trabaja como traductora en un periódico local, y tiene contribuciones poéticas, narrativas y críticas en numerosos periódicos y revistas literarias locales e internacionales. Sus obras han destacado en muchas antologías en Austria, Alemania, España, Argentina, Australia, Reino Unido y Estados Unidos, como WELL READ Magazine, Hooligan Street Poetry, Revista Sofón, RESEARCH PLANET Jornal y Zest of the Lemon Vol. 3. Sus poemas fueron seleccionados para la lista corta del premio Ulrich GRASNIK Lyrikpreis 2025. Está trabajando en la publicación de su primer poemario en alemán y, además, le interesa traducir cuentos populares marroquíes a varios idiomas. 
 

lunes, 25 de mayo de 2026

"El Cerdo" cuento de Camila Savage

Despertó con la textura de papeles llenos de un líquido viscoso en la cama. Sin abrir los ojos aún, los tiró en el tacho, se estiró y buscó un Red Bull en la heladera. Abrió su computadora; Zaira no le había mandado aún el video que había solicitado: un plano general de ella sobre una manta roja introduciéndose un desodorante en el ano. Buscó videos en internet, pero ya nada lo saciaba. Había visto cada una de las diferentes posiciones y categorías: masoquismo, furrys, lesbianas, tríos. Franchesco gastaba todo su sueldo en suscripciones de Onlyfans, en videos pagos y en membresías premium. Como Zaira todavía no contestaba con su pedido, decidió ir al colectivo. 

Se cambió rápidamente y se subió al 90, vía Viale Tibaldi; generalmente hacía el recorrido hasta que estaba satisfecho con su cacería. Como eran las diez de la noche del viernes, sus presas iban bien vestidas, con vestidos y medias, o jeans apretados y escotes reveladores. Al subir, vio a una chica con cara angelical sentada al fondo del colectivo; miraba por la ventana. Tenía una campera grandota, de esas de motoquero que él detestaba porque no marcaban nada, y unos jeans acampanados; al estar sentada, no podía apreciar su figura completamente. Tenía el pelo negro y corto y era muy blanca; le recordaba un poco a Blanca Nieves. Se la imaginó vestida de princesa, pero hot, con un látigo. Le tomó una foto y se la pasó a Grok para que tallara sus fantasías. Tenía una cuenta, «El Domador 99», con miles de seguidores que lo alentaban. Allí publicaba las fotos. 

Luego se subió, junto con un par de amigos, una niña de no más de dieciocho años, con una cabellera rubia y larga y uno de esos rostros barrocos. Vestía un tapado de piel con lo que parecía un vestido debajo y unas medias blancas hasta la rodilla. Le tomó una foto; ella lo pedía, es más, seguramente lo deseaba al vestir de esa manera. La desnudó completamente con la aplicación. Ya estaba satisfecho. Antes de bajar, vio a la primera chica: lo miraba fijo. Tenía ojos claros y una mirada penetrante; estaba muy seria y susurraba por lo bajo. Él se estaba poniendo paranoico; no había forma de que esa chica supiera lo que hacía. Se bajó rápidamente del colectivo. 

En su casa se realizó un total de doce pajas. Zaira le había pasado el video: una obra de arte. La recompensó generosamente con la pensión de sus abuelos jubilados, que seguía cobrando a pesar de que ambos ya habían fallecido. Subió las fotos a la cuenta. Sus fanáticos lo amaban, le mandaban donaciones incluso. Cuando la cuenta cerraba, su comunidad de Telegram se organizaba y abrían otra rápidamente. 

Se fue a dormir pensando en la mirada de la chica de pelo corto, tocándose. Hubiese sido hermoso hablarle, incluso que esta lo confrontara. Hace mucho tiempo que no hablaba con mujeres en la vida real; con la única que tenía trato era con la encargada del edificio. Esta era gorda y canosa; no contaba.

Despertó y se sintió diferente. Intentó tirar los papeles, pero sus extremidades parecían fallarle. Su olfato estaba agudizado: sentía el género de las sábanas, las sobras de pizza del escritorio, el hedor del tacho de basura. Su contextura había cambiado; se sentía macizo. Abrió los ojos y se miró en el espejo de la habitación que daba a su cama. Vio un cerdo revolcado en su colchón y se asustó. La expresión del chancho también mutó. «Qué hija de puta», pensó, «qué re mil hija de puta».


*Camila Savage nació en Buenos Aires en el año 2000. Actualmente, se encuentra finalizando sus estudios en Comunicación y se desempeña como periodista musical y literaria. Su primer cuento fue publicado en la antología chilena Nuevos Autores Latinoamericanos: Dramas Humanos, participación a la cual le siguió su intervención en la antología Los Vidrios Secretos de una Casa. En 2026 lanzó su primer poemario, titulado Reminiscencias, y próximamente publicará su primer libro de cuentos, La Ciudad de los Puntos Ciegos.

viernes, 22 de mayo de 2026

"Trascender" pinturas de Adriana Díaz “Natsuko”


Nombre: Trascender
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 90x60cm
Año: 2023
 


Nombre: “La cara oculta del iceberg
Técnica:  Pintura acrílica sobre lienzo
Medidas: 100x70cm
Año: 2024



Nombre: Correspondencia
Técnica: Acrílico sobre lienzo
Medidas: 35x50cm
Año: 2023



Nombre: El vitíligo despigmentó mi piel, 
no obstante, pigmentó mi alma
Técnica:  Dibujo con lápices de colores sobre papel
Medidas: 70x50cm
Año: 2022



Nombre: Pureza (comenzar de cero)
Técnica: Acrílico sobre tela
Medidas: 90x60cm
Año: 2024



Nombre: Raíces cósmicas ancestrales
Técnica: Acrílico sobre madera
Medidas: 60x45cm
Año: 2025




*Con 14 años de trayectoria, la obra de Adriana Díaz “Natsuko” es un testimonio de la capacidad del arte para transmutar la experiencia humana. Bogotana radicada en Duitama desde hace 11 años, su camino artístico ha sido una poderosa herramienta de resiliencia y transformación personal. A través de su pintura, ha procesado tránsitos profundos como el duelo, procesos de salud y cambios vitales, convirtiendo la vulnerabilidad en una fuerza creativa que busca la sanación y el equilibrio. Esta honestidad emocional se entrelaza con una profunda admiración por sus raíces, su compromiso con la cultura Muisca y la defensa de lo ancestral la llevó a ser ganadora en Pueblito Boyacense (2025) y a ser seleccionada en el VII y VIII Salón BAT de Arte Popular. Como gestora cultural y líder del Club de Arte Vivo, colectivo que integra con su hermano (Escritor y Psicólogo) integra la promoción de lectura y la meditación, entendiendo el arte como un servicio para el despertar de la consciencia colectiva. La propuesta que presenta en esta ocasión es el cierre de un ciclo de maduración: una transición desde la figuración emocional y el arraigo a la tierra, hacia su actual y fascinante exploración de la Geometría Sagrada. Tras haber honrado la memoria de la materia, la artista se adentra hoy en el mundo etérico y la Luz Inmensurable, buscando en el orden cósmico el origen de todo lo existente. Con un pie en la sabiduría de la tierra y el otro en la inmensidad universal, Natsuko nos invita a ver el arte como un portal hacia la libertad del espíritu y la conexión con la Fuente original.