Ver una entrada al azar

viernes, 31 de julio de 2026

"Réquiem" cuento de Laura María Pacheco



Cuando la luz desciende cualquier espacio adquiere un carácter profético.

Esta noche anuncia el fin del mundo.


Conchas enlazadas, síntesis total de las artes vivas, reciben a dos mujeres un viernes en la noche. Ambas caminan hombro a hombro bajo de las placas óseas triangulares que conforman una elección arquitectónica expresionista muy lúcida.

Todo espacio, en última instancia, constituye una esfera: un núcleo que establece distancia hacia cualquier punto de la superficie —proyección—, y un segmento que atraviesa ese núcleo vinculando dos puntos opuestos —deseo—. En círculos avanzan diputada y gobernadora entre rostros desconocidos y trajes formales. Los cuerpos se rozan, se enrollan, se dispersan. Todo sucede simultáneamente entre un caldo de lenguas extranjeras y clases sociales.

Un micro mundo se revela, se derrama generoso a quienes pueden pagar su lugar, ofreciendo la ilusión que consolida la recreación humana. Dar y recibir vienen de la misma energía. Los pelícanos duermen; los artistas y los fondos de inversión no. Dos entradas se compran con facilidad. Existe la palabra y existe el intercambio: papel por papel.

Desde lo alto una voz anuncia el primer llamado al teatro principal. Los ojos zarcos y orbiculares de la diputada buscan la fuente del sonido; a su lado, la gobernadora observa la escena con diversión contenida. Ella sabe dónde está el objeto, sabe incluso que se encuentra más cerca de lo que su diputada imagina, pero no dice nada. Guarda las dos entradas y una tarjeta A. E. Centurión en su billetera y enseguida ambas caminaban bajo luces interiores que cortan el contorno de sus cuerpos como un láser de máxima precisión. Corte y movimiento, corte y movimiento. Para la diputada las formas de sus sombras resultan fascinantes; toda esa noche lo es. Sus ojos cristales intentan comprender esa extraña sombra propia junto otra. Ambas armonizan de un modo incomprensible, inenarrable. Su superior avanza con pasos largos y decididos, a la diputada le recuerda el comportamiento de un caballo de tiro que solo se dirige hacia adelante. La comparación la sorprende de manera grata, pero decide guardarla para sí, principalmente porque no desea saber con qué imágenes la compara su superior. Honestamente ella no tendría la ventaja poética. 

 

La perfecta comunión de dos sombras es despedida por una tercera. Un joven se presenta ante ellas con la intención de guiarlas al palco adquirido. Los ecos de sus pasos barren el piso y dilatan caprichosamente el previo momento de contemplación, pero no la austera intimidad que crece con el sutil roce de las manos entre diputada y gobernadora. Oscilación - roce oscilación - roce: una de las maneras en la que el calor se crea. 


Al entrar al teatro el ruido exterior se hunde. El vocerío se vuelve un recuerdo antiguo. La sombra intrusa se retira tras entregar a cada una el programa de mano. Con un leve movimiento de cabeza, la gobernadora ordena: - “Recíbelo”- Ninguna palabra debe ser intercambiada para que su subalterna entienda. 


Las puertas del palco se abren.


- “Después de usted” – susurra su jefa con voz limpia.


Que bien era recibida la diputada por la superficie aterciopelada y la madera de ébano. Su cuerpo lentamente cedía como cuando las lagartijas retozan en las ramas secas de los desiertos.

 

- “Podría derretirme en este asiento”- dice ella con voz melosa suspirando mientras observa el título del programa Réquiem.


- “No podría hacerlo”- sentencia su superior con suavidad mientras rota lentamente sus hombros.

 

Vertebra a vertebra la diputada se endereza imitando la postura de su jefa: espalda contra espaldar, pies sobre hormigón, brazos sobre descansabrazos. Todo perfectamente organizado como debe ser.


El segundo llamado es anunciado. Esta vez la diputada identifica el origen de aquella voz. Sus ojos intensos recorren el lugar, la magnitud del espacio requiere tiempo para ser comprendida. Tan distinto era todo de su ámbito de trabajo y, sin embargo, tan parecido en aspectos esenciales. ¿Cambiaría la perspectiva desde arriba?, se preguntó ella y sin avisar se inclinó hacia el balcón; todo su cuerpo fue plagado como un ahoja de papel y sus rizos castaños cubrieron su perfil izquierdo, inmediatamente un brazo largo, enfundado en sastre, se interpuso entre la baranda y su cuerpo. En seguida, tras el contacto, la diputada regresó lentamente a su asiento. Dos ojos como ónix vetaron cualquier movimiento futuro, la orden era clara.

 

- “Gracias por la invitación”- titubeó - “creo que nunca había estado acá”- confesó ella con nerviosismo.

 

- “Ya veo”- respondió su gobernadora. “Casi se convierte en su primera y última vez”- añadió esta con indiferencia.


- “Lo siento”- fue lo único que pudo articular su subalterna.

 

Las luces comenzaron a descender. El “fade to black” coincidió con el efecto espiral interno de la diputada pues se sentía como un niño que acaba de ser regañado por sus padres, que vergonzoso. Sus mejillas se enrojecieron y comenzó a sentir que podía explotar en cualquier momento.

 

El silencio de la sala se extendió tallando sus tímpanos hasta que el tercer y último. En seguida dos voces llegó a la vez; le resultaba imposible atenderlas simultáneamente. Finalmente, el mensaje de su superior se impuso:  - “¿Es consciente de que el equilibrio puede perderse en cualquier momento? El cerebro se confunde con facilidad y la propiocepción se abandona.  

 

Los ojos oscuros de la gobernadora cavaron sobre los ojos confusos de la diputada. Una nube descarga y la tierra recibe. Hay un mensaje encriptado en ese intercambio, pero la diputada no logra descifrarlo, sólo puede sentir la energía etérea abandonada que se mece de un lado a otro.


- “Usted no puede caer”- susurra la gobernadora acercándose a ella - “No antes del juicio final”…

 

De repente el teatro queda en absoluta penumbra. 

 

Las palabras resuenan como sentencia. Arrastrada por la afinación de los instrumentos y la sensación desconcertante impulsada por su jefa, la diputada traga saliva y fija su mirada en el horizonte. Aunque los antiguos himnos medievales latinos no son lo suyo, la diputada se desliza por las letras desconocidas. Incluso sin saber palabra alguna, ella intuye el dolor y el miedo detrás de cada una. Cada pieza implora algo ajeno a los hombres, algo ajeno a ella misma, ¿qué es?...


Lágrimas son sembradas en sus ojos después de escuchar “Dies Irae”. Ella comprende que el final de los tiempos, corrección; que el final de su tiempo sonará de esa manera y temblando su cuerpo responde al llamado.

 

Nunca ha experimentado algo semejante, ni en tiempos de júbilo, ni en tiempos de agonía. Sollozando su alma es convocada. Si iba a ser salvada o condenada ella no lo sabía. La atmósfera sobrecogedora le producía un profundo dolor que no quería ser detenido. Su pequeño cuerpo se abría cada vez más a los desesperados y poderosos coros.  ¿Dónde se había alojado tanta pena todos estos años?

 

Una mano —no divina— limpia sus lágrimas una a una. La reacción emocional de su diputada es lo último que la Gobernadora esperaba.

 

Pozos huérfanos observan la superficie brillante de sus nudillos. Largos dedos son llevados a su boca. La punta de su lengua saborea el líquido. Su subordinada es un coctel de todo lo humano: debilidad, dolor, agonía, cansancio, amor, fe. Eso es lo único que obtendrá de su diputada, y en ese mismo instante, la que se derrote sobre la silla cual iguana de desierto es ella.

 

¿Es el Juicio Final de quién exactamente? 


Lágrimas se condensan en sus ojos oscuros, pero a ella, en contraste con su diputada, no se le permite llorar. Ella está segura de no pasará, no derramará líquido, ella está más allá de cualquier inflexión… y aun así. Aun así.



El mundo a partir de ese momento no volverá a ser el mismo.

 

Si hubiera un juicio en curso, la gobernadora no lo presidiría. 


Muerte y divinidad se sostienen entre los brazos.  NO HABRÁ CONSUELO 

 

Rex tremendae majestatis

Qui salvandos salvas gratis

Salva me, fons pietatis

Salva me, fons pietatis”



*Laura María Pacheco (Colombia, 2002) es artista visual y escritora. Su trabajo explora la relación entre lenguaje, imagen, memoria y afecto, con énfasis en quiebre, identidad y pérdida. Desarrolla una prosa poética y fragmentaria, e investiga la fotografía analógica como extensión narrativa que articula cuerpo, símbolo y experiencia íntima contemporánea.

jueves, 30 de julio de 2026

"La verdad sobre el nacimiento de los niños" poema de Ulises Gómez Vázquez

 
I

Dicen que cuando el mundo fue dividido,
los primeros niños
vivían dentro de un candil de ardiente petróleo.
 
II

Cuentan que un ave de rapiña
los alimentaba con vísceras y ojos:
poco a poco se les formaron los huesos.
 
III

Por las noches eran arrullados
entre el pico de una hembra,
con la esperanza de ser vomitados por el llanto.
 
IV
A la mañana siguiente,
amanecían convertidos en renacuajos:
ahogados en la pila de un pantano.
 
V

Hilvanando su propia sombra entre el légamo,
escaparon de la ciénaga con el andar del parásito.
Ya no querían la luz del candil,
sino la madera blanda de un pecho donde encender su invierno.
 
 
VI

Aquejados por el agua salobre
que inundaba de lodo su cerebro,
decidieron crecer en el vientre estéril de un efebo.
 
 
VII

Dentro de esa carne sin herencia,
los niños aprendieron a morder el revés de la piel.
Florecieron como una fiebre ciega:
sin cordón umbilical, atados solo a la asfixia.
 
VIII

El pantano se secó en sus gargantas,
trocado en la saliva agria de los callejones.
Así, desterrados de la ciénaga,
buscaron un dios de trapo en el fondo de las botellas.
 
IX

Cada vez que uno de ellos moría,
se le inflaba la panza,
buscando con la lengua
la garganta huérfana de un sediento vagabundo.
 
X

Nadie sabe que al fondo de cada trago,
en el aceite negro de la noche,
los niños vuelven a encender el candil
con el último fósforo del mundo.

XI

Desde entonces,
los hombres que mueren de sed en las banquetas
no guardan agua en el estómago:
guardan el llanto vivo de un recién nacido,
esperando el primer respiro.


*Ulises Gómez Vázquez (San Francisco Pujiltic, Chiapas, 1990). Historiador, escritor y promotor cultural. Ha cursado distintos talleres literarios desde 2012 y su obra aparece en revistas como Espora (2018), Nudo Gordiano (2019), Minúscula (2020), Pirocromo (2023) y Napiniaca (2023), así como en las antologías Palabras bajo presión (2013) y Murales y palabras (2015). Ha participado como ponente en congresos nacionales sobre la relación entre Historia y Literatura. Fue beneficiario del Programa de Estímulo a la Creación y el Desarrollo Artístico (PECDA-Chiapas) en las emisiones 2021-2022 y 2024-2025. Recientemente obtuvo el Premio Estatal de Poesía de los Juegos Florales San Marcos Tuxtla 2026 con el poemario Lumbre (de próxima aparición) y formará parte de una antología de poetas emergentes de Chiapas coordinada por el escritor Balam Rodrigo.

jueves, 23 de julio de 2026

"Arbor Vitae (Árbol de la Vida)" obras de Valentina Rojas Pérez

Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026

Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026

Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026

Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026

Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026

Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026

Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026

Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.


Nombre: Arbor Vitae (Árbol de la Vida)
Técnica: Lápices y carboncillo
Medidas: 14x22 horizontal
Año: 2026

Toda criatura 
es la visión de su enjambre,
la corriente secreta 
un camino en marcha
se abre
 el misterio 
bajo el beso del sol.




*Valentina Rojas (Envigado, Antioquia, 1998) es poeta, editora, docente, tallerista y promotora cultural. Es colaboradora en diversos medios digitales literarios del país, participante en el Colectivo Artístico y Cultural de la Revista Innombrable, miembro del comité organizador del Encuentro de Poetas de México en Diálogo con Poetas del Mundo, Cuernavaca Poesía. Es autora del libro bilingüe La desnudez de la sombra / The Shadow's Nakedness (2023), Formas de la luz (2024). Sus textos pueden ser encontrados en las antologías como: Mujeres poetas. La Jaula se ha vuelto pájaro, Medellín, 2019; 100 mujeres poetas Bogotá, 2019; El vuelo más largo, Perú, 2020: Cosechando Sueños y Memorias, Bogotá, 2021, Morir es un País que Amabas, Bogotá 2023; así mismo revistas y sitios web. Ha participado en diversos simposios, encuentros y festivales a nivel local, nacional e internacional. Fue pre-jurado del Premio Nacional de Libro de Cuentos R.H. Moreno Duran Sub-35 y del Primer Premio Nacional de libro de cuento Infantil Yolanda Reyes y Jurado del Concurso “Literatura Pa’ chuparse las Letras” de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Sus poemas han sido intervenidos en formatos audiovisuales, artísticos y de collage, además de ser traducidos al inglés, italiano, árabe y portugués.

"No me llames poeta" poemas de Manuela Ramírez Bedoya


No me llames poeta:
no he muerto lo suficiente,
no se ha desgarrado mi piel
en las manecillas del tiempo.
 
No me llames poeta:
mis manos no se han clavado
en la oscuridad del trapecio.
 
No me llames poeta:
no me he hecho notar,
no he llorado lo suficiente
para que alguien se apiade
de mi pobre alma.
 
No me llames poeta:
yo nací muerta y la muerte
no viene a buscarme.
 
Soy yo la oscuridad:
la oscuridad no viene a mí.
 
 
Semana Santa
 
Máscaras de plástico, cubren las calles.
Seres de tiniebla mastican el credo, lo consumen y lo olvidan.
 
Santos arlequines cargan el santo que baila a la intemperie sobre sus hombros.
Doblega sus rodillas el ocaso, seres de espanto, destrozan el verano.
 
Aureolas de sangre se posan en la cabeza de quien santifica su nombre.
Comparten el pan los muertos de hambre y luego ven al mundo volverse esqueleto
Y como dijo Jesús en su lecho de muerte
 
”perdónalos porque no saben lo que hacen”
 
 ***
 
Estaba sentada en la banca rota.
 
Vi pasar al Niño cabizbajo…
Solo
 
Vi al anciano agrandar su mirada que se lleva el céfiro, su espalda moribunda
al tiempo
 
Vi a mi madre desplegar su pena para recostarme.
 
Vi al sol volverse niebla y a la luna calentar la noche.
 
Vi el espejo y no quise ser ni niño, ni anciano, ni madre, ni noche.
 
 
 
*Manuela Ramírez Bedoya es poeta y gestora cultural del municipio de Jericó, Antioquia. Tiene 25 años y actualmente cursa el último semestre del programa de Trabajo Social. Su labor se ha enfocado en la promoción de la literatura y el patrimonio cultural de la región. Es co-creadora del Encuentro Patrimonial entre los departamentos de Caldas y Antioquia, iniciativa que en 2026 celebra su quinta versión. En el ámbito literario, fundó el Colectivo Ake-narre, un colectivo de jóvenes poetas del municipio de Jericó, con el que ha realizado presentaciones en diferentes ciudades del país, consolidándose como una de las propuestas juveniles más destacadas de la región. Asimismo, es creadora del Festival Nacional de Poesía del municipio de Jericó, un espacio que ha reunido a destacados artistas de trayectoria nacional y local. Ha participado en importantes encuentros literarios, entre ellos el Festival Internacional Nadaísta, Poetas al Viento, León de Greiff en Venecia, así como en diversos festivales y recitales realizados en distintas regiones de Colombia. Sus escritos han sido publicados en varias revistas literarias. Su trabajo integra la poesía, la gestión cultural y el compromiso social, con el propósito de fortalecer la memoria, el patrimonio cultural y la voz de las nuevas generaciones del Suroeste antioqueño.

viernes, 17 de julio de 2026

"Como si nada" relato de Rocío Lagos

 

La adolescencia: una etapa complicada, divertida, quejosa, revolucionaria, y más aún si todo lo que acontece no tiene con quién ser compartido. Los momentos de silencio, los miedos, los sinsentidos. Los cambios físicos y las hormonas sí que avisaban que estabas creciendo.

No podía compartir mis sentimientos, ni mis emociones, ni mis miedos, mis inseguridades, mis problemas que —supongo— se reducían a inconvenientes escolares o conflictos entre mis hermanos. No podía contar con nadie para expresar mis penas. Pero lo que sí podía compartir era mi amor por Chayanne.

Cuán enamorada estaba de ese pseudohombre. Sí, el amor era heterosexual y hegemónico. Todos mis sueños, mis fantasías y mis más profundos deseos iniciaban y terminaban en él. Cuántas noches pensé en encontrarlo, analizando cada una de las posibilidades que, por supuesto, se desvanecían en el momento exacto en que lograba al fin conocerlo.

Compartía ese fanatismo y amor desenfrenado con mi mejor amiga. Compartíamos el frenesí y la pasión de dos niñas erotizadas por un señor mayor, simpático y seductor, que ocupaba el cien por ciento de nuestros días.

Mi fanatismo era tan grande que, para esa época, el novio de mi madre quiso ganarse un lugar en mi corazón y fue al negocio de Orellano, el único bazar del pueblo que tenía cualquier objeto o artefacto que no se podía encontrar en comercios de rubros más definidos. Ingresó con la seguridad que lo caracterizaba y pidió un póster del cantante “Chaquichan”. Automáticamente, el vendedor le entregó en sus manos el objeto más preciado de toda mi adolescencia: un auténtico y risueño póster de Chayanne.

Ni bien lo recibí, lo colgué en la pared de mi habitación. Todas las noches, antes de dormir, con delicadeza me pintaba los labios de rojo y le daba un beso en la mejilla, reservando la boca para nuestro encuentro.

Con mi mejor amiga nos juntábamos por las tardes en mi casa. El ritual era escuchar el casete dos veces, previo rebobinado con una lapicera.

Con ella compartíamos todo, todo, todo…

menos a mi seguidor.

A los doce años ya tenía uno. Me perseguía todos los días a la salida de la escuela. No me tocaba: solo me perseguía, me miraba, me acechaba, me impedía el paso. Digo que “no me hacía nada” porque me llevó mucho tiempo comprender sí lo hacía y que eso se llama ACOSO. 

Por las noches entraba a mi casa y, cual Romeo - pero sin Julieta - me hablaba por la ventana amenazandome si decía algo a mi familia.

Un día entró en mi habitación - la misma donde colgaba el póster de Chayanne, que seguramente no fue su inspiración - y se masturbo en mi cama.

Como si nada,

“Lo dejaría todo porque te quedaras,

Mi credo, mi pasado y mi religión”.


*Rocío Lagos, Argentina. Psicóloga y creadora de Cocata, una marca de diseño feminista. Su trabajo se centra en el uso de la palabra como herramienta de cambio social, convencida de que el arte es un medio potente para transformar la realidad.